A los ciclistas no les alcanza con alimentarse bien
- Matías Bal

- 12 jun 2019
- 3 Min. de lectura
Ciclismo y nutrición
Para ser el más rápido dentro de un circuito de más de 3000 km, se necesitan sustancias especiales. Algunas, ilegales.
Los directores de la Real Federación Española de Ciclismo realizaron un estudio convocando a diferentes sujetos (todos hombres) para determinar qué tan habitual es el consumo de sustancias dopantes en este deporte. 40 de estos habían sido ciclistas profesionales, 29 eran ciclistas aficionados y 15 eran licenciados en Ciencias del Deporte. Mediante un cuestionario y un análisis estadístico se determinó que la mayoría de los deportistas que participaron reconocieron que en alguna ocasión se les ha sugerido doparse, y declararon ser conocedores de casos similares.
Los ciclistas tienen un desgaste energético bastante considerable ya que las competiciones más importantes de este deporte implican pedalear cientos de kilómetros por día, durante varios días seguidos. Los nutrientes esenciales son el agua, las vitaminas, los minerales, las calorías, los hidratos de carbono simples y complejos, las proteínas y las grasas. Estos provienen de las carnes, los cereales, las legumbres, las frutas, las verduras, los lácteos y las grasas y aceites.

Pirámide nutricional adaptada a las características de la población deportista.
Un ciclista élite, además de una dieta estratégica, necesita de ciertas ayudas ergogénicas para competir al máximo nivel. Estas mejoran la producción de energía y le proporcionan al deportista una ventaja que le permite rendir por encima de lo que conseguiría con su habilidad natural o con el entrenamiento.
Matías Médici, campeón argentino y panamericano de ciclismo, utiliza ciertas ayudas ergogénicas como Whey Protein y aminoácidos de cadena ramificada luego de los entrenamientos para mantener e incrementar la masa muscular. Además de maca peruana, espirulina, guaraná y ginseng como energizantes de absorción rápida, siempre antes de la carrera.
Hugo Bressani, coach master de la ITU (International Triathlon Union) y fundador del Ironteam, le recomienda a los ciclistas que, durante una competencia, consuman al menos 600 ml de bebida isotónica (Gatorade u otra similar) por hora y comer carbohidratos simples (maltodextrina en forma de barras o geles), intermedios (bananas, por ejemplo) y alimentos sintéticos, que tienen un proceso de digestión mucho más rápido.

Médici logró la primera medalla para Argentina en Guadalajara ./AFP
Muchas sustancias están prohibidas por el COI (Comité olímpico internacional), como los aminoácidos, enzimas y esteroides anabólicos, ya que ayudan a incrementar la masa muscular estimulando la síntesis de proteínas y el posterior aumento de la fuerza. O el dopaje sanguíneo y eritropoyetina (EPO), que es una hormona que estimula al cuerpo para que fabrique más glóbulos rojos por lo que su uso es muy frecuente en deportista de resistencia.

Casos descubiertos recientemente por la IAAF de deportistas que consumieron EPO, la sustancia ilegal más común para aumentar la resistencia física.
Las exigencias del ciclismo y los avances de la ciencia en materia de dopaje generan un limbo entre lo legal e ilegal, ya que los controles anti-doping no logran descubrir la relación de ciertos compuestos con los efectos que estos tienen sobre los deportistas. Esta relación compuesto-efecto muchas veces es descubierta años después debido a que las muestras de orina son congeladas para su posterior estudio. Entonces, solo ahí se puede determinar si aquella ayuda ergogénica es legal o no.

Datos brindados por la International Association of Athletics Federation.
El ejemplo más famoso de dopaje en este deporte es el caso de Lance Armstrong, quien ganó siete Tours de France consecutivos (1999-2005) y luego se los quitaron todos. Ya que el posterior estudio de sus exámenes determinó que este atleta consumía hormonas de crecimiento, corticoides, testosterona y EPO (eritropoyetina). Sin duda, un plan de dopaje ideado minuciosamente para saltarse los controles de aquella época. El dopaje más sofisticado de la historia.
Por Matías Bal.
Fuentes y bibliografía:



Comentarios