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Desnutrición y obesidad: los síntomas de una Argentina con hambre

  • Foto del escritor: Agustina Torino
    Agustina Torino
  • 31 may 2019
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 1 jun 2019

La malnutrición afecta múltiples edades


La Argentina enfrenta malnutrición, y para combatirla es necesario abordar su origen y asegurar el acceso a una alimentación balanceada.


Por Agustina Sol Torino


Uno de cada cinco niños argentinos sufre mala alimentación por pobreza”, afirma la Universidad Católica Argentina. Históricamente, la Argentina era el país de América Latina con la clase media más desarrollada, con menores problemas de desigualdad y pobreza extrema. A lo largo del tiempo, este bienestar general del país fue desapareciendo y la crisis del 2001 provocó que la pobreza superará el 50%.


Alrededor del 2010 la pobreza se fue incrustando en la sociedad, especialmente alrededor de las grandes ciudades. Los años del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner vieron aumentar tanto la pobreza que dejaron de medirla oficialmente para evitar el escándalo; y en la presidencia de Mauricio Macri la situación empeoró con 1,4 millones de pobres nuevos.


Pobreza en hogares de la Argentina del 2010-2018. (AT).

Ahora bien, ¿qué factores influyen en la sociedad argentina en relación a la pobreza y malnutrición? Un estudio publicado en 2018 por la Institución de la Comisión de Investigaciones Científicas de Buenos Aires afirma que el estado nutricional infanto-juvenil se vincula con las condiciones ambientales y socioeconómicas de residencia.

Dicha exploración se centró en la provincia de Buenos Aires y los resultados demostraron que quienes tenían un ambiente más empobrecido con altos porcentajes de hacinamiento registraban el mayor rango de desnutrición: aguda y crónica. A su vez, desde CONIN (Cooperadora para la Nutrición Infantil) aclaran que en la Argentina la desnutrición retrasa el crecimiento y que el estado nutricional infantil está asociado a factores del ambiente en el que el niño vive desde su concepción: sistema cloacal, gas natural por red, pavimentos, recolección de residuos y calefacción.

“Casi la mitad de los chicos son pobres en la Argentina”, señala el artículo de La pobreza monetaria en la niñez y la adolescencia en la Argentina que difundió Unicef (United Nations International Children's Emergency Fund).

Pobreza en personas de la Argentina del 2010-2018. (AT).

Por otro lado, según el Ministerio de Trabajo 1 de cada 4 niños en la Argentina no posee cobertura de seguridad social. La incidencia socioeconómica también juega un rol fundamental en la transición nutricional: desde el nivel educativo de los padres hasta la cobertura de salud, trabajo formal y ayudas monetarias por parte del Estado. Según el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la República Argentina), la pobreza abarca a 14.000.000 de personas en el país y provoca restricciones en las opciones de compra y una alimentación más monótona.


Carolina Arroyitos, coordinadora de CONIN en Del Viso, afirma que en el último año aumentó un 45 por ciento la cantidad de niños y madres que reciben en la institución. Por ese motivo, las organizaciones sociales se hacen presentes donde el Estado se ausenta: deben repartir una menor cantidad de comida a una cantidad de personas con hambre que va en aumento. La coordinadora también explicó que muchos chicos comen "para llenarse" y eso tiene consecuencias en la salud. "A los comedores vienen niños malnutridos: con desnutrición u obesidad por comer muchas grasas y harinas", detalla Arroyitos.


1 millón de niños menores de edad crecen en la pobreza extrema, es decir que en sus casas no llegan a garantizar una canasta básica de alimentos.


Entonces, muchos niños de temprana edad son afectados en su crecimiento a través de factores ambientales y socioeconómicos, vinculados al lugar de residencia y políticas-económicas del Estado. Si no detenemos el avance de la pobreza y malnutrición en el país niños menores van a ser afectados, ya que aquellos niños que padecen obesidad o desnutrición antes de los cinco años son afectados a largo plazo a nivel psicológico, físico y de salud.


Para más información:

Carolina Arroyitos: +54 9 11 6280-2888
















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