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El tomate va al rescate de los hábitos alimentarios de los chicos

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    NUTRIR EN PALABRAS
  • 26 abr 2019
  • 3 Min. de lectura

Los chicos probaron comidas nuevas


El tomate va al rescate de los hábitos alimentarios de los chicos


Experimento Cocina es un taller para chicos de 6 a 12 años que les enseña a cocinar y a comer. El domingo 14 de abril trabajaron con distintos tipos de tomate y aprendieron a hacer mermelada y chutney.

Por: Sol Barbera

El taller se llama Experimento Cocina porque busca que los chicos experimenten cosas nuevas en este ámbito. (S. B.)

La Usina del Arte se cargó de energía, olores y sabores diferentes cuando en uno de sus salones tuvo lugar el Experimento Cocina. El espacio estaba lleno de movimiento media hora antes de que comenzara la clase del domingo 14. Los chicos jugaban y corrían, los padres averiguaban dónde tenían que ir, el staff ordenaba delantales y gorros, y la profesora María Eugenia Bacuccu, junto con sus ayudantes, preparaba la cocina.


La primera clase tuvo 30 alumnos de entre 6 y 12 años. Entraron corriendo, ansiosos por tocar y comer. El Experimento Cocina, cuyo nombre remite a experimentar en este ámbito, es un taller diferente. El objetivo es que los chicos conozcan comidas que en sus casas no prueban y tomen conciencia de la importancia de comer bien. No siempre cocinan en el lugar, sino que prueban los alimentos, deciden si les gustan, aprenden cómo manipularlos y cómo combinarlos para hacer recetas nutritivas. La actividad es parte de la Agenda Cultural de la Ciudad de Buenos Aires y la entrada es gratuita.


Cada mes, las organizadoras eligen un ingrediente distinto y cada semana, una receta diferente que lo contenga. “Decidimos teniendo en cuenta qué queremos que los chicos aprendan, con eso elegimos la receta. También pensamos qué es más fácil comer. Podemos poner lentejas, que antes un chico no comía, en una hamburguesa y conseguir que le gusten”, contó Bacuccu.


Para empezar la clase, los chicos armaron una ronda e hicieron ejercicios que los ayudaron a entender cómo el cuerpo está cargado de energía. Bacuccu afirmó que esa energía la transmiten a los alimentos cuando cocinan. La actividad también ayudó a que dejaran de correr, aunque siguieron igual de energéticos. Después respondieron algunas preguntas sobre el tomate, el alimento elegido para abril: ¿Es una fruta o una verdura? ¿Dónde crece en nuestro país? ¿En qué estación? ¿Cómo se lo puede conservar? Animados, conocedores y muy participativos, gritaron las respuestas y acertaron en la mayoría.





A Mateo, el hijo de Mara Ramundo, le encanta cocinar y está armando su propio recetario. Ella lo lleva al taller casi todas las semanas para que aprenda cosas nuevas y porque la actividad le parece diferente. “Talleres de alimentación como este no vi ninguno. Hablan de energía, de lo importante que es lo que vos ponés al cocinar. Aprenden sobre alimentos y ven el mapa, de dónde es cada comida”, afirmó. Junto con Mateo, Uma, Frida y Fidel forman el grupo de 4 chicos que participan de la clase todas las semanas. El resto varía y siempre hay gente nueva.


Una vez alrededor de las mesas, los chicos comieron tomate rojo, negro y amarillo. Mientras olían y degustaban otros ingredientes, Bacuccu explicó cómo hacer la mermelada y el chutney de tomate, que fueron las recetas del domingo 14. Después probaron ambas comidas y opinaron sobre qué les gustaría agregar o sacar de cada receta.


La segunda clase empezó una hora después con nueve alumnos. Como antes, comenzaron con los ejercicios y las preguntas introductorias, pero el grupo era más silencioso y menos energético. Mientras probaban los alimentos, los sorprendió el aroma del romero, al que algunos confundieron con perejil. Al no haber tanto movimiento, los chicos pudieron organizarse y cocinar. Formaron una fila entorno a la mesada y se turnaron para agregar los ingredientes y revolver. Mientras tanto, Verónica Gardellia miraba a su hija entretenerse, contenta de que pudiera probar alimentos que no come en su casa. Aseguró que guardaría la receta para que la pudieran cocinar con su familia.


Mientras la cocina quedaba vacía, la profesora respondió las dudas de algunos padres que, motivados por la emoción de sus hijos, averiguaban los detalles para replicar las recetas. Los chicos salieron contentos, diciendo que querían seguir comiendo del dulce e insistiendo para hacerlo en sus casas.



1. Durante el mes de abril, cada domingo se trabaja una receta diferente con tomate. (S. B.).

2. El taller se realiza todos los domingos de 16 a 17 y de 17 a 18 en la Usina del Arte. (S. B.).

3. María Eugenia Bacuccu realizó ejercicios corporales con los chicos. (S. B.).

4. La primera clase se realizó con los 30 lugares ocupados. (S. B.).

5. Durante la segunda clase los chicos prepararon el chutney con ayuda de las organizadoras. (S. B.).

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