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Ftalato: el agente oculto de la nutrición que perjudica la salud

  • Foto del escritor: Magdalena Comelli
    Magdalena Comelli
  • 31 may 2019
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 2 jun 2019

TOXICIDAD EN LA NUTRICIÓN


Un disruptor endocrino, que puede provocar anormalidades en diferentes procesos fisiológicos, está presente en líneas de infusión intravenosa y ciertos recipientes de plástico.


Por Magdalena Comelli


Un compuesto químico, llamado ftalato, que es empleado como plastificador de las líneas de infusión de policloruro de vinilo (PVC), es también un disruptor endocrino, es decir, una sustancia química capaz de alterar el equilibrio hormonal del organismo. Puede provocar la interrupción de algunos procesos fisiológicos o generar una respuesta de mayor o menor intensidad de lo habitual.


Estructura química general de los ftalatos. R y R' = CnH2n+1; n = 4-15. Crédito: Bryan Derksen.
Estructura química general de los ftalatos. R y R' = CnH2n+1; n = 4-15. Crédito: Bryan Derksen.

En el trabajo “Disruptores endocrinos en nutrición artificial” publicado por la revista Nutrición Hospitalaria, Badia Tahull, Leiva Badosa, Colls González y Llop Talaveron desarrollan cómo diferentes formas de nutrición artificial pueden afectar nuestro organismo en vez de garantizar nuestra salud. Explican que los ftalatos tienen afinidad por los lípidos, por lo que son fácilmente extraídos del PVC por los compuestos que forman parte tanto de la nutrición por vía intravenosa como a través de una sonda.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica los ftalatos como “posiblemente cancerígeno para seres humanos”.

Ted Schetter, médico y maestro en ciencia y salud ambiental, explicó que la mayoría de los dispositivos médicos compuestos por PVC contienen entre un 20 y 40 % en peso de DEHP, una sustancia química perteneciente a la familia de los ftalatos, y los tubos de PVC pueden contener por encima del 80 %. Además, en algunas terapias médicas estas exposiciones también exceden el nivel marcado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) como "ingesta tolerable" (IT) (ver tabla). La FDA ha concluido que la nutrición total parenteral, la alimentación enteral, las transfusiones intensivas y la oxigenación por membrana extracorpórea pueden generar exposiciones a ftalatos que exceden la IT entre 3 a 50 veces.


La exposición potencial a DEHP en procedimientos médicos y nutricionales puede alcanzar el 80% de peso de ftalatos. Crédito: Ted Schetter.
La exposición potencial a DEHP en procedimientos médicos y nutricionales puede alcanzar el 80% de peso de ftalatos. Crédito: Ted Schetter.

Estos disruptores endocrinos también están presentes en muchos recipientes de plástico, por lo que Verónica Torres Cerino, encargada del área de Toxicología y Medio Ambiente del Hospital Austral, recomienda verificar con qué tipo de plástico están hechos los envases de los alimentos. Esto puede observarse en la parte de atrás de los envases donde se ve un triángulo (ver foto) que indica con qué tipo de plástico está compuesto el recipiente.


Los plásticos 3, 6, y 7 tienen mayor migración a los alimentos. Crédito: Reciclajes AVI S.L.U.
Los plásticos 3, 6, y 7 tienen mayor migración a los alimentos. Crédito: Reciclajes AVI S.L.U.

La mermelada de ciruela BC de La Campagnola está plastificada con polietileno tereftalato (tipo 1). Crédito: MC.
La mermelada de ciruela BC de La Campagnola está plastificada con polietileno tereftalato (tipo 1). Crédito: MC.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica los ftalatos como “posiblemente cancerígeno para seres humanos”. Además, los disruptores endocrinos pueden traer consecuencias como: efectos antiandrogénicos y estrogénicos que afectan a los órganos reproductivos, favorecen la inflamación y el estrés oxidativo, también se relacionan con el desarrollo de obesidad, asma, alteraciones neurológicas y oftalmológicas, colestasis y otras alteraciones gastrointestinales.


Hoy en día la industria trabaja en el desarrollo de plastificantes alternativos para los cuales la experiencia de uso es todavía limitada. Actualmente, en el campo de la nutrición artificial se recomienda utilizar líneas de infusión tanto intravenosa como enteral libres de ftalatos.


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